

Finalmente, después de 2 años de parón incontinuado (si contamos con las partidas de recreación histórica). Me volví a enfundar mi adorado uniforme táctico negro y con mis amigos y compañeros de asociación me lancé a lo que sería una buenísima partida de
Airsoft . Me levanté como siempre, bien pronto, y, salvo por un acostumbrado fallo (tenía el traje en casa de mis abuelos, por lo que tuve que despertarles), fui a buscar a mi binomio de partidas desde hace muchos años, Larry. Tras recogerlo, nos fuimos para la montaña leonesa, a la cual, le habían diagnosticado nevadas ligeras. Metimos las cosas de Larry en mi coche, el cual ya estaba cargado con todo mi arsenal, y emprendimos la misión, expulsar como buenos malkovios a los bukakios de nuestro territorio (si a alguna persona se le escapa una media sonrisa sí, es un depravado). Extrañamente llegamos pronto (los primeros tras los otros tres componentes de los TDA, mi asociación). Mientras esperábamos conocimos a un impresionante mastín leonés apodado "Lebowsky"...No me voy más por las ramas... Comenzamos la partida y me asocié la réplica de Larry , su ametralladora pesada (creo que acabé con su paciencia por mi continuo comentario sobre el "chico de las armas pesadas" del TF2) y me fui como cabra al monte, con ganas de matar, mutilar, aniquilar y destruir a mi enemigo.


Pero, ay como no...mi eterno enemigo hizo aparición, mi terror nocturno, el acechante que se esconde tras la cómica visión mía, la niebla tras mis gafas. Así es, empaño cualquier gafa que me ponga para jugar, da igual, abierta que cerrada, con ventilación manual como eléctrica, lo empaño todo. En un principio me acostumbré al problema, intentamos arreglarlo con el "maravilloso producto para empañadores marca ACME", pero nada, además de que me escocían los ojos, seguía nublando la vista. Ya, cada poco, tenía que limpiar las gafas (el segundo par que me dejaban por las mañana) y, finalmente, tras comerme una piedra con la bota, destrozandome la planta de éste, decidí deja de jugar, y sentarme a ver como jugaba todo el mundo.
No tardé en ser el único parado de nuestra asociación, ya que al pobre Petro, le rompieron un diente de un impacto de una bola (gajes del oficio). Finalmente, tras ser derrotados, bajaron todos a los coches, satisfechos del trabajo realizado.
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que bonito es el barret en buenas manos |
Mi conclusión, una pena la verdad, tenía ganas de acción intensa y acabé sumergido en una niebla más intensa que el Londres de Sherlock Holmes y con el pie hecho puré, pero que se le va a hacer, ya vendrán partidas mejores para todos